En la imagen: Pedro C. Lara, Directos del Centro Oncológico Integral Canario.

Es el paciente el que se beneficia y, a su vez sufre, los efectos beneficiosos y desagradables del manejo de la enfermedad. Por tanto, debe ser él, en última instancia, el que debe transmitir qué pasos desea dar a continuación.

No podemos olvidar que “no tratamos el cáncer de pulmón sino el paciente con cáncer de pulmón”.

El cáncer de pulmón es cada vez mas frecuente y se encuentra entre aquellos tumores mas difíciles de curar. Si bien cuando la enfermedad esta localizada, la tasa de curación es superior al 50%, en estadios avanzados, esta probabilidad de supervivencia cae alrededor del 5%. Aunque se han realizado importantes avances en su tratamiento, el cáncer de pulmón produce cada año, las mismas muertes que el cáncer de mama, próstata y colon juntos. Es por ello prioritario, establecer una estrategia, en que tanto ciudadanos como profesionales y autoridades sanitarias se impliquen, en la lucha contra esta grave enfermedad.

Durante este año 2024, se diagnosticarán casi 32.000 nuevos casos en nuestro país, de una enfermedad que ya no distingue hombres o mujeres, sino que esta relacionada principalmente (85% de los casos) con el uso prolongado del tabaco. Por otra parte, el cáncer de pulmón es la primera causa de muerte por cáncer en España, estimándose en 23.129 el número de fallecimientos por esta causa en el año 2023.

Por ello es muy importante desarrollar medidas de prevención de la aparición de la enfermedad como:

  1. Cesar el hábito tabáquico o no iniciarlo:

El riesgo de desarrollar cáncer de pulmón disminuye al dejar de fumar. Se estima que pasados 15 años de dejar de fumar, el riesgo se aproxima mucho al de las personas que nunca han fumado, aunque este descenso depende sobre todo del tiempo y de la cantidad de tabaco consumido. Los profesionales sanitarios deben alentar el cese del hábito tabáquico y favorecer que los fumadores acudan a Unidades de Ayuda que el sistema sanitario pone a su disposición, con medidas farmacológicas, psicológicas etc.

2. Disminuir la exposición a sustancias tóxicas:

Es conocido el papel de los hidrocarburos presentes en la contaminación de las ciudades y del asbesto como posible causa de cáncer de pulmón. La reducción de la contaminación ambiental es una tarea de todos que mas allá de las conocidas consecuencias climáticas afectan al riesgo de padecer diferentes enfermedades.

3. Hábitos de vida saludable:

Mantener un estilo de vida que incluya ejercicio físico y una alimentación saludable consumiendo cantidades adecuadas de frutas y verduras, mejora nuestro estado general de salud y puede ayudar a proteger contra el cáncer de pulmón.

Cribado del cáncer de pulmón

Además, se intenta realizar un diagnóstico precoz, mediante programa de cribado de cáncer de pulmón a través de la realización de un Tomografía Computerizada de baja radiación (LDCT) que permite la obtención multicorte de imágenes de tórax con alta resolución con capacidad de detectar tumores en estados muy iniciales. De hecho, los pacientes diagnosticados de cáncer de pulmón en estadio IA (estadio inicial) obtienen una supervivencia a los cinco años del 85% frente a la supervivencia global del cáncer de pulmón que es de cerca del 15%.

De esta manera podremos detectar el tumor en fases iniciales y asintomáticas, y derivar al paciente para tratarlo de la forma más eficaz. En todos los casos, tanto si se ha detectado un tumor como si no, la unidad de cribado de cáncer de pulmón realizará un seguimiento de todos los pacientes incorporados al programa.

El cribado en cáncer de pulmón se recomienda en las personas con un alto riesgo de padecerlo. Los candidatos deben cumplir las siguientes características:

  • Edad de entre 55 y 74 años
  • Historia de tabaquismo de al menos 30 años fumando una cajetilla diaria de cigarrillos o de 15 años si se consumen dos paquetes al día.
  • También pueden ser fumadores activos o exfumadores con una historia de consumo de menos de 15 años.

La utilización de tomografías computarizadas de baja radiación expone al paciente a una dosis de radiación muy pequeña (el equivalente a una cuarta parte de la radiación que una persona recibe de fuentes naturales durante un año).

También debemos acudir al médico si notamos síntomas como:

• Fatiga

• Pérdida de apetito

• Tos seca con o sin mucosidad

• Tos con sangre

• Dificultad para respirar

• Dolor cuando el cáncer afecta a los huesos

Definir con precisión qué tipo de tumor afecta al paciente

Quizás lo más importante es que una vez que se ha detectado una imagen sospechosa se realice un Diagnóstico Rápido de la enfermedad y de su extensión en nuestro organismo

Los pacientes que muestran imágenes sospechosas en las pruebas radiológicas o presentan sintomatología progresiva, deben ser incluidas en un proceso de diagnóstico, primero de la extensión que presenta la enfermedad en su caso y muy especialmente, de qué tipo de cáncer de pulmón se trata.

Para conocer la extensión real de la enfermedad usamos fundamentalmente el TAC y mas recientemente el PET-TAC, una herramienta de “imagen molecular” es hoy en día imprescindible para cualquier paciente con cáncer de pulmón, ya que además de favorecer el diagnóstico, nos ayuda a planificar tratamientos oncológicos, como la radiocirugía.

Conocer el tipo de cáncer de pulmón al que nos enfrentamos, es también extraordinariamente importante, ya que hay diferentes estirpes celulares y aún mas interesante, hay tumores que tiene diferentes “perfiles moleculares” es decir expresan alteraciones genéticas diferentes. Definir con precisión qué tipo de tumor afecta al paciente, cual es su “nivel de agresividad” y que alteraciones genéticas lo definen, nos permite realizar tratamientos individualizados en cada caso concreto.

Es obvio decir, que realizar estos estudios de una forma rápida y organizada es fundamental para el devenir del paciente, ya que los retrasos en el diagnóstico pueden convertir una enfermedad potencialmente operable en inoperable. Además, una inadecuada caracterización del tumor, en la toma que hacemos del mismo (biopsia) y que se obtiene por diversos medios (endoscopia, punción) impide el adecuado tratamiento. Es necesario por tanto acudir a un equipo organizado y multidisciplinar, que pueda solventar con seguridad esta importante fase de la lucha contra esta enfermedad del paciente afecto de cáncer de pulmón.

Un adecuado tratamiento del paciente con cáncer de pulmón marca la diferencia.

El paciente con cáncer de pulmón

El paciente diagnosticado de cáncer de pulmón necesita un “tratamiento individualizado” en función de la extensión de la enfermedad, el tipo de tumor, perfil molecular etc. Pero eso no basta. Debemos comprender que no tratamos el cáncer de pulmón sino al “paciente con cáncer de pulmón”. Por ello el conocimiento de su situación física (enfermedades previas) soporte familiar y social y sobre todo, preferencias del paciente sobre como afrontar este proceso, son muy importantes. Es necesario por ello, comprender que un solo médico no puede responsabilizarse del itinerario terapéutico de un paciente con cáncer de pulmón.

Es necesario el concurso de especialistas en tratamientos quirúrgicos, oncológicos, apoyo psicológico, nutricional y del dolor. Por ello, el equipo multidisciplinar, debe ofrecer de forma rápida y segura un protocolo bien definido, no solo en cuanto al tipo de tratamiento, sino también, en cuanto a las expectativas de lo que esperamos conseguir, con la implicación del paciente y su entorno.

Hoy en día, los grupos multidisciplinares de profesionales sanitarios aplican los avances en los tratamientos sistémicos (terapias dirigidas contra genes, inmunoterapia) asociados a tratamientos de radiocirugía de alta precisión tecnológica, que han permitido largas supervivencias en pacientes metastásicos, casi cercanas a una cierta “cronificación” de la enfermedad. Sin embargo, el soporte nutricional del paciente, los hábitos de vida saludables (incluyendo ejercicio físico moderado) y el apoyo psicológico son pilares fundamentales, en los que el paciente y su entorno apoyan su contribución al “equipo de tratamiento”.

Este “equipo” trabaja por y para el paciente, comprendiendo sus necesidades y apoyando sus preferencias en las decisiones relevantes a tomar. No podemos olvidar que “no tratamos el cáncer de pulmón sino el paciente con cáncer de pulmón”. Es el paciente el que disfruta y sufre los efectos beneficiosos y desagradables del manejo de la enfermedad y es él, en última instancia el que debe transmitir qué pasos desea dar a continuación. Los profesionales sanitarios estamos en la obligación de proveerle de una asistencia rápida, segura y eficaz, tanto en el diagnóstico como en el tratamiento, sin esperas ni dilaciones. Este es uno de esos canceres que no esperan.

Pedro C. Lara, Directos del Centro Oncológico Integral Canario.

14-11-2024

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